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Se cierra la década más cálida desde que hay registros en Chile. Urge adaptarnos con políticas públicas mitigadores al cambio climático

Enero 19, 2021 | www.inmuneschile.cl

La década más cálida en Chile desde que hay registros cerró el recién concluido 2020. El año que acaba de culminar presentó la tercera temperatura media (promedio entre sus mínimas y sus máximas) más alta desde 1961, con una anomalía de 0,83 ºC sobre lo normal, solo superado por 2016 y 2015.

Se cierra la década más cálida desde que hay registros en Chile. Urge adaptarnos con políticas públicas mitigadores al cambio climático

Si solo se promedian sus temperaturas máximas diarias, el 2020 trepa al segundo lugar con una anomalía positiva de 1,06 ºC. Sigue siendo desplazado del podio por el mismo 2016, el más caluroso en 60 años. En ese lapso, siete años de la década (2016, 2015, 2020, 2019, 2017, 2012 y 2018, en orden de mayor a menor) están entre los 10 más cálidos.

Todos estos antecedentes surgieron de los datos almacenados diariamente desde 1961 por 115 estaciones ubicadas entre Arica y la península Antártica, y que fueron recogidos y procesados por la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), que elaboró un informe que entregó al Ministerio del Medio Ambiente en el marco del plan nacional contra el cambio climático.

‘El lapso entre 2011 y 2020 muestra que la tendencia al aumento de temperatura se ha ido acelerando’, enfatiza la jefa de la oficina de Cambio Climático de la DMC, Claudia Villarroel, quien destaca que el fenómeno es generalizado en el país. ‘La única parte donde disminuye es en la costa entre Arica y Atacama, e incluso La Serena. Pero el resto de Chile se está calentando’, agregó.

Ello no es homogéneo, porque desde Puerto Montt al sur se morigera. Pero en los valles y cordillera de la zona central se acentúa. Si el año pasado el 87% de las estaciones del país mostraron anomalías en las temperaturas, de Coquimbo a Ñuble estas superaron los 2 ºC sobre lo normal. Todo ello acompañado de cada vez más frecuentes olas de calor (al menos tres días con altas temperaturas).

Los días mayores a los 30 ºC crecen a razón de siete por década en la zona central del país, indica el estudio.

En 2020, Santiago, Curicó y Chillán tuvieron 30% de días cálidos y nueve olas de calor, en tanto hubo siete olas de calor en Chillán, récord en 40 años.

La ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, destaca que el cambio climático ya es una realidad y que no solo hay que mitigar sus efectos, sino que adaptarse a este. ‘Impulsamos el proyecto de ley en la materia que obliga a generar planes por sectores, abordando, por ejemplo, las olas de calor’, destacó. En el mismo sentido, junto a la comunidad científica desarrolló Arclim, un atlas de riesgo climático por comuna, que alerta de riesgos en 14 categorías.

Estos ya están siendo constatados a lo largo de Chile, y Pablo Mires, representante de los pequeños productores forestales del Biobío, cuenta que menos y más concentradas lluvias y olas de calor favorecen la aparición de plagas, pastos secos que adelantan las temporadas de incendios y el rendimiento de pinos y eucaliptos solo logran una fracción de lo proyectado cuando fueron plantados.

En tanto, pese a las lluvias de junio y julio, el déficit pluviométrico llegó al 12%, para marcar 14 años de una dura sequía, que afecta a agricultores y crianceros de ganado. Manuel Villalobos, productor del Maule, afirma que pasó de regar ‘cada tres días a día por medio’ para combatir la rápida evaporación y que debe sombrear sus berries con mallas para alcanzar el estándar exigido. El presidente de la Federación de Agricultores del Cachapoal, Francisco Duboy, confía, en todo caso, en la capacidad de la industria para adaptarse. ‘El calor genera desórdenes e incomodidades, pero hasta ahora no ha sido tragedia’, dice.

Desde el ámbito de la salud, Fernando Molt, médico de la Unidad de Sueño del Hospital San Pablo, en Coquimbo, explica que han aumentado las consultas por insomnio asociado al calor.

Fuente: El Mercurio